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Cat. Outras Alternativas:
Novas Experiencias visuais en Portugal, 2003

David Barro

Rui Calçada Bastos (Lisboa, 1971) interpreta la realidad a la manera de Alfred Hitchcock, actuando de protagonista de sus propios films. Para Hitchcock un señor sentado sobre una silla que oculta una bomba de relojeria era el ejemplo perfecto para describir gráficamente el suspense; no sabemos cuando estallará pero si que, tarde o temprano, lo hará. Aunque en realidad cualquier pretexto era propicio para que Hitchcock regalara momentos de intriga y angustia, envueltos en ambivalencias morales y conflictos de tipo psicológico que transpiran cotidianidad y veracidad 18. En las obras de Rui Calçada Bastos todo sucede lentamente, como en la más afortunadas películas de suspense. Hablamos de una misma dilatación del interés que preocupa a artistas como Doglas Gordon, pero que en Calçada Bastos se ofrece más esquematizada y más ruda, más cercana a una lógica cinematográfica asimilada como pueden ser las películas de derie B norteamericanas.

Rui Calçada Bastos juega con lo ambiguo, aunque sin desvirtuar lo concreto, ya que nunca deforma la imagen en una desmesura expresiva sino que simplemente desdobla ciertas escenas para trabajar el concepto de identidad. Así, si bien en vídeos como Personally su cuerpo se desdobla en una imagen diluida que acaba de salir y desdibujar sus contornos físicos, la escena siempre permanece para permitir la consciencia de ese desdoblamiento y de esa identidad quebradiza que nos permitia salir de nosotros mismos como una especie de sombra. Tal vez por todo ello, insista en ser él mismo el protagonista desdoblado de sus vídeos, como buscando una identidad huidiza y construida desde lo fragmentario.

Es obvio que Rui Calçada Bastos bebe de la fuente cinematográfica, desde onde crea un tipo de imagen híbrida. Valiéndose del fundido encadenado como elemento ortográfico vital de sus sintaxis, éste organiza el fragmento en un sosegado desarrollo, siempre con planos donde aventuramos una profundidad tan excesiva como angustiosa producto de trabajar los espacios vacíos, un tanto incómodos u hostiles. Por eso cobra tanta importancia la iluminación, para marcar los tiempos, las distancias, en definitiva, los vacios. Huidas y acercamientos actúan a modo de claves enigmáticas que permiten, al tiempo que dificultan, la construcción del relato. El deseo, la intriga, nos obliga a seguir, paso a paso. Y ahí se esconde la intensidad poética que emana de los vídeos de Rui Calçada Bastos, en la paciencia de los largos planos, irreales, capaces de poner en escena la vivencia subjectiva del tiempo.

En cada plano habita cierto aroma voyeurístico, ya que como espectadores nunca cruzamos la mirada del personaje, sino que permanecemos ocultos, a modo de espías. Por eso existe un abuso de los planos picados y contrapicados, en todo caso siempre en base a fragmentos que no permiten apreciar la totalidad de la acción. Esa imagen no completa confiere cierta inseguridad, al tiempo que invita a pensar lo que queramos pensar.
Para Novalis, sólo lo incompleto puede permitirnos avanzar en la tarea del conocimiento. Así, pensadores como Nietzsche darán prioridad a lo incompleto como cualidad artística. Tal vez todo semeje ser una fractura, una fisura del pensamiento en tanto que experimentación que deriva en una suerte de indefinición como la explosión de claridad que acaba por apagar la imagen en Ascenseur. Y es que Rui Calçada Bastos ofrece pistas de lo que nos quiere contar, siempre tras conjugar lo real y lo imaginado para enfatizar la inexistencia de una identidad absoluta.
En Quadrifoglio hermana cuatro escenas que pueden funcionar perfectamente de manera individual, las citadas Personally, Ascenseur, O caso y Rendez-vous. En ésta última, un hombre recoge bajo una puerta una carta que alguien en un oscuro apartamento. Cuando procede a leer la carta nos podemos acceder a su contenido porque la explosión de luz nos impide, y es precisamente tras este fundido cuando la figura masculina se convierte en femenina, si bien de una manera muy sutil.

Esa intriga, capaz de convertir al espectador en protagonista-voyeur, es idéntica en O Caso, donde no acabamos de adivinar qué se cuenta y qué ve el propio artista. Asi, el artista cobra un nítido perfil de voyeur extensible a nosotros como espectadores, ya que en sus videos no cruzamos la mirada del personaje, sino que permanecemos ocultos, a modo de espias de una acción; y en esa especie de desencuentro hay que situar también su vídeo Rendez.vous.

En cierto modo, hablamos del cine y de cómo “la preocupación central del cine de autor es la reaccion, y no tanto la acción; su ámbito de investigación es el de los efectos psicológicos, las causas de éstos, la disección de los sentimientos”. De ahí los filmes de Rosselini, aparentemente vacios de contenido producto de un guión confuso, sin dirección ni tema único; esa intención le lleva a sustituir el hollywoodiense plano-contraplano a favor del plano-secuencia, lo que permite reunir acción y reacción en un mismo plano. Si atendemos a algunos de los trabajos realizados por artistas actuales, vemos cómo esa suerte de paralización descriptiva de una acción ocupa sus intereses.

Por otro lado, alejándose del sabor cinematográfico que bebe del más típico cine de suspense norteamericano, destacaria tambien otros tres trabajos de Rui Calçada Bastos; su video instalación Both of Us, donde el paso del tiempo revela y oculta identidades en un atractivo juego de ausencias e presencias, Ten years looking forward to see you, donde conecta gente conocida por el coon una serie de desconocidos que miran a la cámara; y Casting Thoughts, donde desplaza el protagonismo de mirada al rostro . Y siempre, reforzando la narrativa con la fuerza hipnótica del sonido y con una construcción del tiempo y del espacio como corresponde a los verdaderos codigos de la intriga cinematográfica.

David Barro in cat. Outras Alternativas Novas Experiencias visuais en Portugal, 2003