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Rui Calçada: Arte como Bucle Temporal

If you’re going through hell, keep going
Galería José Robles

Javier González Panizo

Las estrategias para dar pábulo a lo forma artística necesaria en nuestra época son ya de todo punto conocidas y repetidas por todos hasta la fascinación de lo archisabido. La inconexión, lo fragmentario, lo deslavazado, lo interrumpido y como abierto siempre a una finalidad determinada. Pareciera como si la consabida 'finalidad sin fin' de Kant hubiera al fin hallado calado práctico en la actualidad del arte contemporáneo.

Las coordenadas son, de igual modo, sabidas y aprendidas: ya, por fin, nada bajo la superficie, sino simplemente relaciones procesales entre la imagen y el texto en la propia superficie de la pantalla. Es decir, igualito que los dadaístas y los cubistas, pero sin ningún manifiesto panfletario. Únicamente, el dar pábulo a hacer lo mismo pero con otras herramientas y, cómo no, otras técnicas.

Así el artista portugués Rui Calçada viene proponiendo un trabajo que tiene en la desconexión de la trama y la narración su razón de ser. La estrategia artística con la que procede es clara: hacer gala de una desconexión narrativa, de un paréntesis en la lógica de los acontecimientos para, a partir de ahí –o llegando ahí- apuntar a un despliegue y desarrollo del tiempo interior a la imagen, al devenir mismo del acontecimiento. Así, no se postula un desarrollo narratológico del tiempo, un tiempo lineal y bien acotado y convenido como sustrato y soporte del devenir-acontecimiento. Más bien es un tiempo como operador de lo discontinuo, de lo siempre dejado abierto a la espera de una ilación posterior.

Como prueba, un botón: con motivo de una residencia en Villa Aurora, Los Ángeles, el artista se planteó cual pudiera ser la esencia de la ciudad, o sea sé, como representar a la propia ciudad. Para ello, obviamente, no se apela a lógicas miméticas o representativas, sino a otra bien diferente que tiene en la desconexión su razón de ser. Partiendo del hecho de que resuelta que tal ciudad destaca por ser la cuna del mayor número de asesinos en serie, Calçada se ejercita en destilar un estilo paratáxico donde vincula imagen y texto para dar salida a una realidad‘diferente’de la ciudad de Los Ángeles: aquella que apunta al hecho de que en cualquier lugar, conduciendo cualquier coche, transitando en cualquier autopista, puede estar escondido un asesino en serie.

No se narra, no se explicita, no se teje la trama perfecta de un asesinato, sino que –más bien todo lo contrario- se hace énfasis en los bucles temporales de una repetición maquínica que destile un presente siempre el mismo donde la irrupción de lo novedoso –del asesino-pueda suceder siempre-por-primera-vez.

La propuesta es largamente conocida, pero Calçada se gusta en revitalizarla y repetirla ya sea usando el video que la fotografía. Así una carretera en medio del desierto remite a los mismos parámetros donde no se sabe muy bien si empieza o termina la susodicha carretera. Además de, como ya hemos apuntado, una relación texto/imagen que media siempre en la superficie y que en modo alguno se adentra en relaciones realidad/apariencia, es la técnica del loop, aquella que hiciera casi suya Rodney Graham de forma magistral, lo que también sirve a Calçada para llevar a cabo sus propuestas.

En definitiva, una estrategia la del portugués que apuesta por la congelación y suspensión del tiempo-presente para hacer remitir la temporalidad al discurrir propio de una imagen que, en su presentabilidad, enfatiza los desarrollos de una realidad –la nuestra propia- agazapada en un pasado olvidado y un futuro del que apenas nos imaginamos a imaginar.

La conclusión: un extrañamiento, un vagabundeo nómada en busca de puntos nodales-temporales donde poder agarrarnos, un efecto voyeurístico en el espectador, un distanciamiento que funciona a modo de una eficacia estética asumida como desconexión de los primados narratológicos a los que queremos seguir aferrados aún en los tiempos del refulgir de la imagen-tiempo y del acontecimiento como puro devenir.

Ya no ni siquiera el artista como productor de medios que diría Brecht, sino como productor de sentidos, como agente relacionador en la superficie plana de nuestras pantallas-acontecimiento.

Javier González Panizo in Blogearte 13.2.2012
http://blogeartemadrid.blogspot.com/2012/02/rui-calcada-arte-como-bucle-temporal.html